lunes, 11 de enero de 2021

La incomodidad del programa Jóvenes Construyendo el Futuro

 

Hace poco encontré el siguiente meme en una red social en la que se pretende mostrar en tono irónico la “incomodidad” que genera en algunos que las becas otorgadas a jóvenes para recibir capacitación laboral durante un año hayan incrementado a poco más de cuatro mil pesos mensuales, mientras que los estudiantes y egresados de medicina reciban una beca inferior a esa cantidad.

Dicho meme era comentado por múltiples personas indignadas porque “¿cómo es posible que los ninis reciban más dinero que quienes serán nuestros médicos del mañana?”. Claro. Porque bajo cierta lógica, ser médico o médica te convierte en un ser superior y tus actividades te hacen mejor que las de un simple aprendiz de herrería, sastrería, pintor, etc. Ser licenciado en medicina (o cualquier otra carrera universitaria) es el ideal que debería perseguir todo individuo porque dedicarse a los oficios “menores” es casi casi infrahumano.

Pero a esa lógica le hace falta un poco de contenido. Aparentemente la reclamación es justa. Es más: desde la perspectiva de quien escribe estas líneas, tan digna es una actividad humana como otra siempre y cuando exista un beneficio para el colectivo humano y no deteriore ni dañe al propio agente, ni a otro humano, ni atente contra la sustentación de la vida en general.  Siendo así, tanto los becarios del programa gubernamental en mención, como los becarios universitarios -no sólo de medicina-, deberían recibir un incremento en sus apoyos. Pero la reclamación que alude el meme mencionado no considera ni siquiera lo anterior y, como decía, explorar más a fondo muestra algo abrumador que a continuación se detalla.

La mayoría de los beneficiarios de Jóvenes Construyendo el Futuro tienen formación media superior inconclusa o terminada. Como se sabe, en México la Educación Media Superior es constitucionalmente obligatoria desde 2011 cuando, sin considerar sus consecuencias, se decretó tal absurdo en un país que ni siquiera logra cubrir la educación básica para todos sus habitantes. Bajo estas condiciones, los requisitos de varias empresas para contratar personas con bachillerato completo conforman una barrera para el desempeño laboral de la población. Así, jóvenes que por diversos motivos (tema demasiado amplio para incluirlo aquí) han abandonado sus estudios no logran incorporarse al mercado laboral convirtiéndose en los tan temidos “ninis”, término despectivo empleado para etiquetar a aquellos que ni estudian ni trabajan. En cambio, quienes terminan la universidad y son acreedores a la miserable beca que ofrece ser médico pasante, forman parte de un selecto 20 por ciento (tanto en universidades públicas como privadas).

Más allá de la simple descripción de datos de quienes entran a la universidad y quiénes no, y por qué de estos últimos muchos se encuentran en el desempleo teniendo que buscar alternativas como el programa en cuestión, entremos de lleno al dato que falta en el meme: ese pequeño porcentaje de estudiantes que ingresan a la educación superior (al cual debemos restar aquellos que lo hacen en escuelas particulares) también tiene un costo al erario durante todo su tránsito: con todo y materias reprobadas, con todo y materias a las que a veces no se presentan, con todo “y todo”. Sólo en 2019 el costo por estudiante por semestre en la UNAM fue de más de 68 mil pesos (ver fuente al final). SI consideramos que una carrera promedio tiene una duración de cuatro años, es evidente que el susto social por el gasto realizado en una beca de 4mil pesos mensuales es risible. Más aún cuando proviene de aquellos egresados de una carrera tradicionalmente asociada con un gran intelecto, como medicina. Cabe señalar, por cierto, que su duración es de mayor a los 4 años.

Como señalé anteriormente: no quiero dar la impresión de que los egresados de medicina merezcan menor apoyo durante su pasantía ni mucho menos, pero sí que se está haciendo un balanceo sesgado en torno a dicho tema: una comparación absurda porque por cada alumno de medicina, se gastan más de 300mil pesos para su formación, pero nos duele gastar casi 50mil en un buen obrero capacitado.

Fuente: 

https://www.jornada.com.mx/ultimas/sociedad/2020/04/22/de-2015-a-2019-matricula-de-unam-crecio-2-83-por-ciento-2847.html