Hace poco encontré el siguiente
meme en una red social en la que se pretende mostrar en tono irónico la “incomodidad”
que genera en algunos que las becas otorgadas a jóvenes para recibir capacitación
laboral durante un año hayan incrementado a poco más de cuatro mil pesos mensuales,
mientras que los estudiantes y egresados de medicina reciban una beca inferior
a esa cantidad.
Dicho meme era comentado por
múltiples personas indignadas porque “¿cómo es posible que los ninis reciban
más dinero que quienes serán nuestros médicos del mañana?”. Claro. Porque bajo
cierta lógica, ser médico o médica te convierte en un ser superior y tus actividades
te hacen mejor que las de un simple aprendiz de herrería, sastrería, pintor, etc.
Ser licenciado en medicina (o cualquier otra carrera universitaria) es el ideal
que debería perseguir todo individuo porque dedicarse a los oficios “menores”
es casi casi infrahumano.
Pero a esa lógica le hace falta
un poco de contenido. Aparentemente la reclamación es justa. Es más:
desde la perspectiva de quien escribe estas líneas, tan digna es una actividad
humana como otra siempre y cuando exista un beneficio para el colectivo humano
y no deteriore ni dañe al propio agente, ni a otro humano, ni atente contra la
sustentación de la vida en general.
Siendo así, tanto los becarios del programa gubernamental en mención,
como los becarios universitarios -no sólo de medicina-, deberían recibir un
incremento en sus apoyos. Pero la reclamación que alude el meme mencionado no
considera ni siquiera lo anterior y, como decía, explorar más a fondo muestra
algo abrumador que a continuación se detalla.
La mayoría de los beneficiarios
de Jóvenes Construyendo el Futuro tienen formación media superior inconclusa o
terminada. Como se sabe, en México la Educación Media Superior es constitucionalmente
obligatoria desde 2011 cuando, sin considerar sus consecuencias, se decretó tal
absurdo en un país que ni siquiera logra cubrir la educación básica para todos
sus habitantes. Bajo estas condiciones, los requisitos de varias empresas para
contratar personas con bachillerato completo conforman una barrera para el
desempeño laboral de la población. Así, jóvenes que por diversos motivos (tema
demasiado amplio para incluirlo aquí) han abandonado sus estudios no logran
incorporarse al mercado laboral convirtiéndose en los tan temidos “ninis”,
término despectivo empleado para etiquetar a aquellos que ni estudian ni
trabajan. En cambio, quienes terminan la universidad y son acreedores a la miserable
beca que ofrece ser médico pasante, forman parte de un selecto 20 por ciento (tanto
en universidades públicas como privadas).
Más allá de la simple descripción
de datos de quienes entran a la universidad y quiénes no, y por qué de estos últimos
muchos se encuentran en el desempleo teniendo que buscar alternativas como el
programa en cuestión, entremos de lleno al dato que falta en el meme: ese
pequeño porcentaje de estudiantes que ingresan a la educación superior (al cual
debemos restar aquellos que lo hacen en escuelas particulares) también tiene un
costo al erario durante todo su tránsito: con todo y materias reprobadas, con
todo y materias a las que a veces no se presentan, con todo “y todo”. Sólo en
2019 el costo por estudiante por semestre en la UNAM fue de más de 68 mil pesos (ver fuente al final).
SI consideramos que una carrera promedio tiene una duración de cuatro años, es
evidente que el susto social por el gasto realizado en una beca de 4mil pesos mensuales
es risible. Más aún cuando proviene de aquellos egresados de una carrera tradicionalmente
asociada con un gran intelecto, como medicina. Cabe señalar, por cierto, que su
duración es de mayor a los 4 años.
Como señalé anteriormente: no
quiero dar la impresión de que los egresados de medicina merezcan menor apoyo
durante su pasantía ni mucho menos, pero sí que se está haciendo un balanceo
sesgado en torno a dicho tema: una comparación absurda porque por cada alumno
de medicina, se gastan más de 300mil pesos para su formación, pero nos duele
gastar casi 50mil en un buen obrero capacitado.
Fuente:
https://www.jornada.com.mx/ultimas/sociedad/2020/04/22/de-2015-a-2019-matricula-de-unam-crecio-2-83-por-ciento-2847.html





